La educación es algo más que amor, ternura, apoyo, comprensión, estímulo y paciencia. La educación implica también establecer unos límites claros y enseñar a ser independiente.
Todo aquel que quiere y respeta a su hijo, que conoce y acepta su personalidad, sabe también que hay que imponer unos límites.
Es decir, nos conviene (y a los hijos también) saber que la realidad es la realidad; que la realidad, la vida, no es un cuento de hadas. Que los deseos no se ejecutan con la inmediatez que querríamos. Que existen más seres.
Y que la forma de poder vivir en libertad incluye, necesariamente, saber que hay límites. Y saber que los hay conlleva el ponerlos.
Cornelia von Schelling
Ilustración Giulia Tomai
Si la cabeza te dice una cosa

